1. Arreglarme Dejó de Dolerme la Espalda
Agacharme a pelearme con la hebilla o la tira de un zapato de vestir antes de salir de casa ya me cargaba la espalda. Estas se ponen como lo que son: una zapatilla. Metes el pie, un nudo rápido y a la calle. Ni calzador, ni forzar el talón, ni el pie encajonado.